“Nunca Mirar hacia Atrás”

A la edad de 18 años, tenía lo que la gente consideraría una vida exitosa; muy buen empleo, poseía mi propia casa a una edad muy joven.

Pero en el fondo yo era adicto a los opiáceos, alcohol y Xanax.

Esto llegó a un punto donde ya no tenía una pizca de control. Me iba por días, mi madre no sabía dónde estaba. Ella venía a mi casa y era que ella sólo quería saber si yo estaba vivo.

Las drogas me habían sacado hasta la última gota de vida. Mido 1.85 metros y pesaba 59 kilos.

Estaba tan mal de mi salud que cuando me paraba, mi presión arterial bajaba y me desmayaba.

Terminé en el hospital tres veces para desintoxicarme. Estaba en drogas todo el tiempo. Y salí de las instalaciones las tres veces, y tenía una recaída despúes de una hora de haber salido. Mis padres intervinieron, por suerte. Así que llegué a Narconon.

Una vez que terminé mi programa de sauna, pude acostarme y dormirme unos 4 ó 5 minutos, sin tener una mente acelerada. Los dolores en las piernas y la espalda se habían ido.

Cuando terminé el programa y al ir caminando para recibir mi diploma en la graduación, estaba sonriendo de oreja a oreja. Mis padres estaban orgullosos de que lo había hecho. Y yo sabía que estaba bien.

Ya han pasado 2 1/2 años y he estado limpio de toda sustancia, fuera de mi sistema.

Nunca más he mirado hacia atrás.

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